lunes, 28 de noviembre de 2016

~ La Vibración del Amor ~


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                          ~ La Vibración del Amor ~

El Amor es la vibración mas poderosa y elevada que se puede manifestar en el mundo de la energía. Nada es comparable al poder creador de la frecuencia del Amor. De hecho es la única palabra que describe en si misma a Dios en toda su extensión, ya que Dios y Amor, son Uno y lo mismo. Coincidentemente, ambas pueden ser sintetizadas en una sola palabra. Toda la creación, en sus distintos niveles, es el resultado de la inmensa manifestación del poder generador y expansivo de la energía del Amor.

La inteligencia divina es omnisciente, omnipresente y omnipotente y esta permanentemente manifestándose en la forma de la sutil vibración del Amor. Si observamos el cosmos con detención, veremos que funciona en perfecta sincronía, permitiendo que el universo entero gire y se mueva en forma inteligente y armónica, creando y sosteniendo el movimiento de galaxias, sistemas solares, estelares y planetarios en esta eterna y amorosa vibración. La cual se encuentra simbolizada en el sonido del sagrado mantra OM, también conocido como la música de las esferas.

Los avances en el campo de la energía atómica o nuclear y la física cuántica principalmente, le han permitido a los científicos modernos establecer lo que ya se sabían desde hace mucho tiempo los sabios, los santos y los videntes de muchas tradiciones antiguas, como la escuela egipcia, la tradición védica de la India o los grandes filósofos y matemáticos griegos. Quienes eran muy conscientes de que en el universo, todo es vibración, todo es vida y todo respira a través del soplo divino; de lo que podemos inferir que hasta la materia mas densa, es vibración en si misma.  

Esta vibración, en su frecuencia mas elevada es la manifestación de la  energía del Amor.

En el mundo invisible o sutil, la vibración mas densa  esta asociada a la contracción, la limitación y el temor o los miedos. Ahí afloran toda clase de sentimientos de naturaleza negativa que se manifiestan en la forma rabias, frustraciones, celos, egoísmo, avaricia y en general todas aquellas tendencias que empequeñecen y hacen tan difícil y compleja la vida y la relación entre los seres humanos. Por el contrario, en el otro extremo tenemos la energía del Amor, que en su naturaleza positiva se expresa como expansión, creatividad y permanente multiplicación, generando estados de conciencia mas elevados, que se manifiestan en atributos o cualidades como la generosidad, la nobleza, la humildad, la compasión, el perdón, la gratitud o la tolerancia.

Los seres humanos somos los responsables y arquitectos de nuestro destino, tanto en lo individual como en lo colectivo. Por lo tanto, también lo somos del estado caótico en que se encuentra sumido el mundo. De ahí la importancia capital que le dan todos los verdaderos maestros a la atención y el cuidado que debemos ejercer sobre los pensamientos, las emociones y los sentimientos, ya que es ahí donde se encuentran la semillas de los frutos que cosecharemos. 

Una sonrisa benevolente, una mirada compasiva, un gesto caritativo o una actitud generosa hacia el prójimo, en especial hacia quienes sufren padecimientos, enfermedades o diferentes tipos tristezas o dolores, significan una gran contribución al mundo, y se suman y multiplican en las vibraciones de convergencia amorosa que se sostienen en el plan divino del eterno Creador.

Alegóricamente, así como en la tierra tenemos gobiernos que rigen los destinos de las naciones, en los reinos divinos, donde todo es perfección y armonía, la divinidad dispone de ministerios, gobernaciones y administraciones celestiales que distribuyen flujos de continuas oleadas de energías de Amor Divino sobre la tierra, que permanentemente están balanceando y equilibrando todos los desastres y las eternas crisis que el ser humano en su desconocimiento e ignorancia de las leyes espirituales, constantemente está generando una y otra vez.

Ciertamente todos estamos familiarizados con la palabra y la energía del Amor, la que tiene muchos ángulos y niveles de comprensión y entendimiento. De hecho, ya desde muy pequeños la primera manifestación de esta energía la encontramos en la relación de padres e hijos, luego con las amistades y los compañeros de juegos, la escuela, la parejas y las sociedades de diversos tipos. Y así sucesivamente, va tomando diversas formas a través del transcurso de la vida.

Normalmente ese es el tipo de conocimiento que el ser humano tiene del Amor, el que es muy limitado, finito y condicional, y que por lo general se sostiene y se manifiesta a través del ego y el mundo de los deseos. Esto fácilmente lo podemos observar, al ver  en que terminan muchas de las relaciones que están basadas en ese entendimiento mas bien básico,  si vemos lo que ocurre con las parejas, las relaciones con los padres u otras en el transcurso del tiempo, que de un momento a otro pasan de promesas de amor eterno a rivalidades, odios, o en algunos casos a situaciones aún mucho peores.

Aquello representa solo un aspecto menor de lo que es en si misma la vibración del Amor, la que en su naturaleza es totalmente incondicional, no egoísta e infinita. Aún cuando esta energía es vertida en forma permanente y continua en el planeta, quienes mas la pueden sentir, son precisamente quienes viven sus vidas en frecuencias afines a estas energías. Vale decir, quienes cultivan una buena y estrecha relación con su propio Ser, y se aman a si mismos. Sin cultivar ese Amor hacia nosotros mismos, es muy difícil que lo podamos manifestar en las relaciones con los demás.

Solo los reales maestros tienen la capacidad de vivir permanentemente en esa vibración de perfección, bienaventuranza y alta conciencia. Y aquí es muy importante nunca olvidar que todos los maestros, antes de llegar a esos altos estados de comprensión y conciencia, debieron caminar por los mismos caminos que nosotros transitamos ahora. Por lo tanto, podemos estar seguros de que es una muy buena idea seguir los ideales, los mensajes y los ejemplos que ellos nos han legado.

La Divinidad en su inmensa misericordia, siempre escuchará nuestro llamado, nuestras oraciones  y nuestra súplica, y pondrá a nuestra disposición a algún maestro, guía o gurú acorde a nuestras particulares necesidades si es que así nosotros lo deseamos. Afortunadamente en los reinos celestiales hay una muy buena reserva de Seres de extraordinaria naturaleza, tanto en el plano físico como en el plano sutil, quienes esperan atentamente y con regocijo por nuestra respetuosa invocación o llamado.


Hay mucho niveles, el camino es largo y sinuoso. El ser humano debe ir evolucionando paso a paso, con paciencia, fe y convicción, en que algún día progresará a tal punto, que le permita entrar en sintonía en forma consciente y espontánea con las altas frecuencias de  la elevada y todo poderosa Vibración del Amor.






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